El gran dormilón. Por Ricardo Montecatine.
La última ronda de la Fase Final tuvo su punto de polémica,
su punto de emoción y su punto de humor.
Los organizadores del torneo de Deifontes (Granada)
eligieron el domingo 28 de noviembre para su torneo. Es un
torneo fuerte, consolidado y en el que se trata bien a los
participantes. Lamentablemente este año coincidía con la
última ronda del torneo por equipos y algunos ajedrecistas,
incluso yo mismo, dudábamos entre jugar con nuestro club o
jugar allí...
Tras siete rondas de interesantes luchas el sistema de
competición indicaba que el primer y el segundo clasificados
debían enfrentarse para decidir el título de Campeón de
Andalucía.
Olivares, tras un gran torneo, iba en cabeza y recibía a los
campeones de 2003/04. Un empate les permitiría arrebatar a
Cofimán su título y lograr el mayor éxito en la historia del
club.
Por su parte el equipo que patrocina la empresa de
ordenadores había tropezado con Los Palacios y necesitaba
ganar para renovar el título.
Ambos tenían a varios ajedrecistas que hubieran deseado
estar en Deifontes para aspirar a sus suculentos premios.
Pronto me llegó la pregunta, que no petición: "dado que casi
no afectaba a nadie ¿podría aplazarse el encuentro una
semana?".
¿Qué debe responder uno en nombre de la Federación en estos
casos?. La cosa tenía tres vertientes:
·
Por un lado Shahmat tenía posibilidades
matemáticas de ser subcampeones. Si goleaban a UPI y Cofimán
perdía, ellos serían los segundos y no Cofimán. No era por
lo tanto justo que Cofimán, al aplazar, jugase conociendo ya
el resultado del Shahmat – UPI. Si yo concedía el retraso,
¿qué contestaría ante una reclamación de Shahmat?.
·
Pero, supongamos que el Shahmat no se jugase
nada. La normativa especifica en qué casos se puede cambiar
de fecha un encuentro. Querer jugar en Deifontes no era ese
caso. Si yo accedía ¿qué contestaría dentro de un año cuando
alguien me reclamase argumentando que me había saltado en
una ocasión lo reglamentado?.
·
En tercer lugar, descartando al Shahmat o el
sentar malos precedentes, uno aprueba un calendario en
asamblea en abril, lo ratifica en septiembre y fija el 28 de
noviembre como la fecha cumbre de la competición. A finales
de octubre llega un organizador y coloca el torneo más
importante privado del otoño justo ese día. ¿Debo colaborar
encima cambiando yo la fecha al encuentro en el que se
disputa el título de Campeón Andaluz?.
Pues hice como San Pedro y por tres veces me negué con
rotundidad a ningún cambio. Por supuesto si yo tenía deseo
de jugar en Deifontes, lo descarté. Encima daba la
casualidad de que mi equipo, de Primera Andaluza, jugaba en
Olivares ese día.
Carlos Barrero y Alexander Razmyslov renunciaron a Deifontes
para concentrarse en intentar esa ilusión que era conseguir
para Olivares el título regional. Cofimán tampoco se quedó
corto e hizo debutar a Pía Cramling, además de contar con su
marido, Juan Manuel Bellón.
Domingo a las 10.00, el duelo en “O.K. Corral” estaba
servido:
·
En una esquina del “corral” estarían los
líderes: Alexander Razmyslov (4 de 7), Carlos Barrero
(¡6.5/7!), Jesús Garrido (3.5/5), Fernando López (3.5/7) y
Mariano Romero (5/7). Era además su quinteto de siempre, ya
que sólo Félix Ramos (1/2) había jugado anteriormente.
·
En la otra esquina estarían los actuales
campeones: Pía Cramling (0/0), Juan Manuel Bellón (1/3),
Martín Lorenzini (5.5/7), Sebastián Almagro (4/6) y Juan
Carlos Sánchez (3.5/7). En esta ocasión pasaban a la
suplencia, entre otros, Sergio Castillo y Francisco Gadeo.
Como “teloneros” actuarían el Olivares B y el Old Masters de
un servidor. Mi rival sería Juan de Dios Melero.
Olivares juega en el mismísimo Ayuntamiento y tanto la
Alcaldesa como la Concejala de Deportes se acercaron a ver
cómo iba el encuentro y si lograban proclamarse Campeones.
Son los prolegómenos del encuentro, la acción se traslada a
la estación de autobuses de Plaza de Armas en Sevilla. Allí
Félix Ramos espera el autobús de Huelva en el que viene el
mejor jugador de su club, el más certero de sus
“pistoleros”, ¡Carlos Barrero, el del tiro certero! ¡6.5 de
7!. Sin embargo Carlos no se presenta y Félix tiene que
tomar el camino para Olivares con la lógica preocupación.
¿Qué le habrá pasado?. En Olivares tampoco está y el club
tiene que improvisar sobre la marcha. Melero pasa al quinto
tablero y, tras algunas dudas, porque no iba a jugar, Félix
se convierte en mi rival en nuestro intrascendente match de
teloneros.
Por cierto Olivares B había mostrado su llamémosle
“predisposición” a un empate global dado que no nos
jugábamos nada. La tarde anterior, en la Asamblea de la
Sevillana, yo le había enseñado a Manuel Marín el artículo
que prohíbe los pactos previos de los resultados, y le había
dicho: ¡y encima se lo estáis proponiendo al Presidente de
la Andaluza!. Total, a jugar y a ver qué pasaba en el otro
encuentro. El resultado pueden buscarlo en la web de la FADA
pero es intrascendente.
En plena apertura llegaron noticias de Carlos Barrero.
Permítanme que aplace, en aras del interés del relato, el
porqué no estaba jugando. El 0-1 subió al marcador al vencer
Lorenzini a López. A continuación Pía logró el 0-2 al ganar
a Razmyslov y, por las demás partidas, estaba claro que
Cofimán iba a revalidar el título. Sin embargo, Bellón
desperdició algunos caminos de tablas y perdió con Garrido.
Con el 1-2 en el marcador el milagro seguía siendo muy
difícil porque Mariano estaba perdido y Melero inferior, y
conseguir 1.5 en esas condiciones no era lógico. En el apuro
de reloj digital Almagro no jugó bien y perdió casi toda su
ventaja. ¿Se equivocaría J.C. Sánchez y daría la vuelta
Melero a su partida?. Finalmente Almagro firmó las tablas
cuando ya estaba claro que Melero perdía. Bellón le mostró a
Almagro un camino que aún le podía haber dado la victoria.
Finalmente Juan Carlos Sánchez ganó a Melero.
Cofimán, por 3.5-1.5, renovó el título de Campeón Andaluz.
Sólo dos días antes Tiendas UPI, el otro equipo patrocinado
por Juan Ruiz, había logrado en Sanxenxo el título de
Campeón de España. Dos títulos en tres días eran un
excelente balance para los “informáticos” de Mancha Real.
¿Y qué había pasado con Carlos Barrero, “el del tiro
certero”? ¿Había decidido a última hora jugar en Deifontes?
¿Se quedó dormido en Huelva y perdió el autobús? ¡Qué va!.
Dicen que la realidad siempre supera a la ficción. Les
describo la situación como me la imagino; seguro que algún
detalle no es real pero, como en las buenas novelas, a veces
conviene alterar algo el relato para que tenga más salsa.
Imaginen ustedes a Carlos saliendo de su casa y montándose
en el autobús en Huelva. Se sienta al fondo y pronto se
queda dormido, ya saben, el traqueteo de la carretera, una
noche de farra, el calorcito de la calefacción.... El
autobús llega al final de su trayecto, Sevilla. Los
pasajeros se bajan. El conductor se baja. Félix espera a
unos metros. Carlos, recostado al fondo, duerme como un
bendito...
No sé bien el porqué (no quiero llamar a Carlos para
enterarme, porque seguro que la historia perdería su gracia)
pero ese autobús es destinado para ir a Estepa. ¿Se estropeó
el autobús original? ¿Estaba previsto el segundo cambio?.
¡Qué más da!.
Ahora imagínense al conductor, tal vez otro, subir al
autocar (Carlos duerme al fondo), a los nuevos pasajeros
subir con sus recién adquiridos billetes (Carlos duerme), al
autobús abandonar Sevilla (Carlos duerme). En fin, no quiero
enterarme de dónde se despertó, si en Osuna, en Estepa o en
Alcalá de Guadaira, ¿reconoció el nuevo paisaje?, ¿miró el
reloj?, ¿tras despejarse tardó mucho en comprender lo que
sucedía?.
Desde Estepa llamó a Félix y le explicó dónde se encontraba
y porqué.
¡El destino del Campeonato de Andalucía había tomado
dirección hacia los Cerros de Úbeda porque Carlos se perdió
por los Cerros de Estepa!.
Espero que Carlos no se moleste conmigo por darle un tono de
humor a la cuestión. Hay un premio al que cuente la mejor
anécdota y yo no puedo aspirar a él, pero solicito al Jurado
que se lo otorgue en este caso al mejor protagonista de una
anécdota y que mi amigo Carlos se lo lleve por goleada.
Un cordial saludo.